Construcción del siglo XVI levantada con la piedra roja de rodeno. Esta casa rural está en uno de los lugares más antiguos de este pueblo, residencia de artistas y soñadores, y se alza a más de doce metros sobre la línea de la muralla de la ciudad medieval, constituyendo así un balcón privilegiado sobre un anchísimo horizonte que abarca la sierra y un magnífico campo con almendros, olivos milenarios y encinas. Este hotel rural ha sido rehabilitado respetando su estructura de anchas paredes de piedra y otros detalles constructivos como los vanos o la escalera de piedra. Una estancia particularmente agradable es la de los desayunos, anexa a un pequeño patio exterior que da a poniente. Todo el establecimiento, uno de los mejores hoteles rurales en Castellón, ha sido decorado con un mobiliario minimalista que dialoga con tonalidades cálidas como ocres y tejas en sus paredes. Dispone de una terraza jardín en la que se sirven desayunos y cenas en verano y que contribuye a dar esa imagen de hotel con encanto de los hoteles rurales de Rusticae.
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